"Más vale un abrojo de experiencia que toda una selva de advertencias".

Lowell, James Russell

"Vieja madera para arder, viejo vino para beber, viejos amigos en quien confiar, y viejos autores para leer".

Bacon, Sir Francis

Actualizado: 22 Agosto, 2016 16:34

 



HORACIO QUIROGA

31 DE DICIEMBRE DE 1878 – 19 DE FEBRERO DE 1937

31 DE JULIO DE 1926 SE PUBLICA LOS DESTERRADOS

Por Elena Luz González Bazán especial para Latitud Periódico

23 de agosto del 2016

Entre la numerosa bibliografía del escritor uruguayo que dejó su sello en nuestro país, pero sustancialmente en nuestra ciudad, porque aquí vivió muchos días con sus noches y no tan gratamente.

Horacio Quiroga fue un escritor nacido en la hermana República del Uruguay, en Salto en 1878. Vivió gran parte de su vida en Argentina y en Buenos Aires largos tramos de la misma.

Escribió crónicas cinematográficas, relatos para niños y colaboró con distintos medios gráficos. Sus relatos más famosos están ambientados en la selva misionera. En 1936, al saberse enfermo terminal, se suicidó. Una década antes la editorial porteña Losada había publicado su volumen de cuentos más celebrados y ricos de su narrativa: “Los desterrados”.

Los Desterrados de Horacio Quiroga

BREVE BIOGRAFÍA

Su nombre completo era: Horacio Silvestre Quiroga Corteza, nace en Salto, el 31 de diciembre de 1878 y muere en Buenos Aires el 19 de febrero de 1937. Su multifacética personalidad lo llevó a destacarse como: cuentista, dramaturgo y poeta.

Se lo considera el maestro del cuento latinoamericano, de prosa vívida, naturalista y modernista. La otra especificidad es la materialista.

Sus relatos, cuentos, crónicas son breves, tienen una profunda relación con la naturaleza, con rasgos temibles y horrorosos y como enemiga del ser humano, le valieron ser comparado con el escritor estadounidense Edgar Allan Poe.

En su país vivió hasta los 23 años, se afirma que ante la muerte de su mejor amigo, en forma accidental decidió emigrar hacia estas tierras, donde vivió el resto de su vida, otros 35 años.

Se casó dos veces, tuvo tres hijos y desarrolló la mayor parte de su obra. Mostró una eterna pasión por el territorio de Misiones y su selva, empleando a esta y sus habitantes en la trama de muchos de sus cuentos más reconocidos.

La vida de Quiroga, marcada por la tragedia, los accidentes y los suicidios, culminó por decisión propia, cuando bebió un vaso de cianuro en el Hospital de Clínicas de la ciudad de Buenos Aires a los 58 años de edad, tras enterarse de que padecía cáncer de próstata.

ESCUELA MODERNISTA

Fue un seguidor y continuador de la escuela fundada por el escritor Rubén Darío, lector apasionado de Edgar Allan Poe, Guy de Mauppassant y otros.
En ese devenir de la muerte y la tragedia, la naturaleza y la selva se destaca su libro de: Cuentos de amor de locura y de muerte.

Asimismo, se percibe en Quiroga la influencia del británico Rudyard Kipling (Libro de las tierras vírgenes), que cristalizaría en su propio Cuentos de la selva, delicioso ejercicio de fantasía dividido en varios relatos protagonizados por animales.

EL DECÁLOGO DE QUIROGA

• Pregona un estilo económico y preciso,
• Empleando pocos adjetivos,
• Redacción natural y llana y
• Claridad en la expresión,

Muchos de sus críticos afirman que en muchas de sus relatos Quiroga no sigue sus propios preceptos, utilizando un lenguaje recargado, con abundantes adjetivos y un vocabulario por momentos ostentoso.

Al desarrollarse aún más su particular estilo, Quiroga evolucionó hacia el retrato realista (casi siempre angustioso y desesperado) de la salvaje Naturaleza que lo rodeaba en Misiones: la jungla, el río, la fauna, el clima y el terreno forman el andamiaje y el decorado en que sus personajes se mueven, padecen y a menudo mueren.

LOS OBREROS RURALES

En especial, en sus relatos, Horacio Quiroga describe con arte y humanismo la tragedia que persigue a los miserables obreros rurales de la región, los peligros y padecimientos a que se ven expuestos y el modo en que se perpetúa este dolor existencial a las generaciones siguientes.
Una verdad incontrastable cuando se pueden apreciar en toda su magnitud situaciones históricas como las que refleja la película Quebracho, la verdad ominosa de los obreros en el campo que trabajan en los yerbatales y con la caña de azúcar. La súper explotación que Quiroga se compromete en su trabajo literario.

Trató, además, muchos temas considerados tabú en la sociedad de principios del siglo XX, revelándose como un escritor arriesgado, desconocedor del miedo y avanzado en sus ideas y tratamientos. Estas particularidades siguen siendo evidentes al leer sus textos hoy en día.

Independientemente de su fascinación con la muerte, los accidentes, enfermedades, aspectos tenebrosos que surgen en sus escritos. Su relación con Edgar Allan Poe y Baudelaire; Quiroga tuvo evidentemente una vida trágica hasta su propia muerte. En tal sentido muchos de sus críticos afirman que esto lo marcó para sus textos literarios. Sea así o no, la realidad es que Horacio Quiroga ha dejado para la posteridad algunas de las piezas más terribles, brillantes y trascendentales de la literatura hispanoamericana del siglo XX.

SUS DÍAS EN BUENOS AIRES

Con el suicidio de su esposa, Horacio Quiroga se traslada a la ciudad de Buenos Aires junto a sus hijos, allí recibe el un cargo de Secretario Contador en el Consulado General uruguayo en la ciudad, éste cargo lo obtiene por la ayuda de amigos que quieren ayudarlo.

VIVIENDO EN UN SÓTANO EN EL BARRIO DE VILLA CRESPO

Corría el año 1917, un año realmente histórico en el mundo, el escritor junto a sus hijos vivió en un sótano de la avenida Canning (hoy Raúl Scalabrini Ortiz) 164, alternando sus labores diplomáticas con la instalación de un taller en su vivienda y el trabajo en muchos relatos que iban siendo publicados en diversas publicaciones como revistas y otros, en el «P.B.T.» y «Pulgarcito». Todos estos fueron recopilados por el autor para sus libros: Cuentos de amor de locura y de muerte (1917) (por decisión expresa del autor, el título no lleva coma) La redacción del libro le había sido solicitada por el escritor Manuel Gálvez, responsable de Cooperativa Editorial de Buenos Aires, y el volumen se convirtió de inmediato en un enorme éxito de público y de crítica, consolidando a Quiroga como el verdadero maestro del cuento latinoamericano.
Luego se va a Barrio Norte, en un pequeño departamento de la calle Agüero, al tiempo que apareció su celebrado Cuentos de la selva, colección de relatos infantiles protagonizados por animales y ambientados en la selva misionera. Quiroga dedicó este libro a sus hijos, que lo acompañaron durante ese período de pobreza en el húmedo sótano de dos pequeñas habitaciones y una cocina con comedor.
Luego vendrán numerosas publicaciones y escribe para revista Atlántida, El Hogar y La Nación. También escribió el guión para un largometraje («La jangada florida») que jamás llegó a filmarse. Poco tiempo después, fue invitado a formar una Escuela de Cinematografía.
Entre los numerosos escritores conoció a Leopoldo Lugones, José Enrique Rodo, Alfonsina Storni, Ezequiel Martínez Estrada. Siguió publicando en otros medios y publicó escritos biográficos de distintos autores como Robert Scott, Luis Pasteur, H:G: Wells entre otros.
Ya enfermo y luego de un viaje a Misiones nuevamente, es tratado e internado en el Hospital de Clínicas, con un cáncer de próstata y teniendo en cuenta los sufrimientos por venir, se suicida tomando cianuro.
Su cadáver fue velado en la Casa del Teatro de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) que lo contó como fundador y vicepresidente.

SUS LIBROS

• Diario de viaje a París (Testimonio y observaciones, Ed. Páginas de Espuma, Montevideo, 1900)
• Los arrecifes de coral (Prosa y verso, El Siglo Ilustrado, Montevideo, 1901)
• El crimen del otro (Cuentos, Ed. Emilio Spinelli, Buenos Aires, 1904)
• Los perseguidos (Relato, Ed. Arnaldo Moen y Hno., Buenos Aires, 1905)
• Historia de un amor turbio (Novela, Ed. Arnaldo Moen y Hno., Buenos Aires, 1908)
• Cuentos de amor, de locura y de muerte (Cuentos, Soc. Coop. Editorial Ltda., Buenos Aires, 1917)
• Cuentos de la selva (Cuentos infantiles, Soc. Coop. Editorial Ltda., Buenos Aires, 1918)
• El salvaje (Cuentos, Soc. Coop. Editorial Ltda., Buenos Aires, 1920)
• Las sacrificadas (Cuentos escénicos en cuatro actos, Soc. Coop. Editorial Ltda., Buenos Aires, 1920)
• Anaconda (Cuentos, Agencia Gral. de Librería y Publicaciones, Buenos Aires, 1921)
• El desierto (Cuentos, Ed. Babel, Buenos Aires, 1924)
• Los desterrados (Cuentos, Ed. Babel, Buenos Aires, 1926)
• Pasado amor (Novela, Ed. Babel, Buenos Aires, 1929)
• Suelo natal (Cuentos, Ed. Crespillo, Buenos Aires, 1931)
• Más allá (Cuentos, Soc. Amigos del Libro Rioplatense, Buenos Aires - Montevideo, 1935)

FUENTES: varias y propias.

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