Actualizado: 27 Septiembre, 2016 16:53

"Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad.."

Albert Einstein

 

"La biblioteca destinada a la educación universal, es más poderosa que nuestros ejércitos".

Josè De San Martìn


RELACIONADO CON: 

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JUVENILIA PARTE II

JUVENILIA PARTE III:  una aclaración necesaria, esta parte 
debió ser publicada el 23 de diciembre, los problemas 
energéticos provocaron muchos inconvenientes.


Tapa de Juvenilia

EL NACIONAL BUENOS AIRES Y JUVENILIA
PARTE III

Por Elena Luz González Bazán especial para Latitud Periódico

8 de enero del 2014

JUVENILIA de Miguel Cané es una de las novelas clásicas de la literatura nacional, esencialmente porque describe la vida en el anterior Colegio Nacional y hoy Nacional Buenos Aires, dependiente de la UBA.


LA COMIDA

Dice Miguel Cané en su novela Juvenilia:

II

El segundo obstáculo insuperable fue la comida, invariable, igual, constante. En los primeros tiempos, apenas entrábamos al refectorio, un alumno trepaba a una especie de púlpito, y así que atacábamos la sopa, comenzaba con voz gangosa a leernos una vida de santo, o una biografía de la Galería Histórica Argentina, siendo para nosotros obligatorio el silencio y, por tanto, el fastidio. No puedo vencer el deseo de dar una idea sucinta del menú; lo tengo fijo, grabado en el estómago y el olfato. Dentro de un líquido incoloro, vago, misterioso, algo como aquellos caldos precipitados que las brujas de la Edad Media hacían a medianoche al pie de una horca con su racimo, para beberlo antes de ir al sabbat, navegaban audazmente algunos largos y pálidos fideos. Un mes llevé estadística: había atrapado tres en treinta días, y eso que estaba en excelentes relaciones con el grande que servía, médico y diputado hoy, el Dr. Luis Eyzaguirre, uno de los tipos más criollos, y uno de los corazones más bondadosos que he conocido en mi vida.
Luego, siempre flotando sobre la onda incolora, pero siquiera en su elemento, venía un sábalo, el clásico sábalo que muchas veces, contra nuestro interés positivo, había muerto con dos días de anticipación.

En seguida, carnero. Notad que no he dicho cordero; carnero, carnero respetable, anciano, cortado en romboides y polígonos desconocidos en el texto geométrico, huesosos, cubiertos de levísima capa triturable, y reposando, por su peso específico, en el fondo del consabido líquido, que para el caso se revestía de un color pardusco. Cuando Eyzaguirre hundía la cuchara en aquel mar, clavábamos los ojos en la superficie, mientras hacíamos el tácito y rápido cálculo sobre a quién tocaría el trozo saliente. De ahí amargas decepciones y júbilos manifiestos.
Hacía el papel de pieza de resistencia un largo y escueto asado de costillas, cubierto de una capa venenosa impermeable al diente. Habíamos corrido todo el día en el gimnasio, éramos sanos, los firmes dientes estaban habituados a romper la cáscara del coco Y triturar el confite de Córdoba, el sábalo había tenido un éxito de respeto, debido a su edad; sin embargo, ¡jamás vencimos la córnea defensa paquidérmica del asado de tira!
Cerraba la marcha, con una conmovedora regularidad, ya un plato de arroz con leche, ya una fuente de orejones.

La leche, en su estado normal, es un elemento líquido: ¿por qué se llamaba aquello "arroz con leche"? Era sólido, compacto, y las moléculas, estrechándose con violencia, le daban una dureza de coraza. Si hubiéramos dado vuelta la fuente, la composición, fiel al receptáculo, no se habría movido, dejando caer solo la versátil capa de canela.

En general, el color del orejón tira a un dorado intenso, que se comunica al líquido que lo acompaña. Además, es un manjar silencioso. Aquél, no sólo afectaba un tinte negro y opaco, sino que, arenoso por naturaleza, sonaba al ser triturado.
¡Luego al gimnasio, a correr, a hacer la digestión!

El vicerrector del colegio se llamaba Torres y no era de las simpatías de muchos alumnos, entre ellos de Miguel Cané y sus compañeros de claustro.


Acá en el párrafo anterior expone sus malos tratos según el escritor y protagonista de Juvenilia, la tiranía y la mala comida. Dice que dos cosas lo irritaban de Torres: su tiranía y la mala comida.

Hay también la narración de un día cuando armaron una pequeña revolución quejándose de Torres. Mandó a llamar a Cané y este se negó, le lanzó un discurso y otros lo imitaron, se retrotrajeron a la revolución francesay el libre pensamiento.

Torres le contó a Jacques, y éste se presentó con gran estruendo en el claustro, insultando y haciendo mucho ruido, lo tomó del brazo a Cané, lo llevó a la fuerza a la sala del vicerrector y después lo expulsó. Quince minutos después, con su baúl, se encontró solo y sin dinero, a las ocho y media de la noche en la puerta del Colegio. Dispuesto a pasar la noche en la Plaza Victoria (hoy Plaza de Mayo), se encontró con el entonces Presidente, Marcos Paz, que lo conocía y lo llevó a pasar la noche a su casa. La madre de Cané habló con Jacques, y éste accedió a que diera un examen, y si salía regular podía volver. Como sacó las mejores calificaciones (fue premio de honor) pudo volver al internado.

Producción compartida con Haydeé Dessal.

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